El Psicólogo Clínico es un profesional que realiza actividades tales como brindar atención psicoterapéutica, tanto en el ámbito institucional como privado, diseña modelos de intervención, elabora programas de educación de la sexualidad, dirigidos a instituciones de educación en todos los niveles, así como a la comunidad en general; además participa en programas terapéuticos tendientes a crear alternativas de vida para grupos de edad avanzada; también participa activamente en equipos interdisciplinarios en el ámbito hospitalario. Cabe mencionar el trabajo que realiza elaborando psicodiagnósticos en las diferentes etapas de la vida.

El egresado de esta carrera atiende problemas de salud mental, tanto a nivel individual como grupal. El trabajo de psicoterapia, con  orientación psicoanalítica, permite resolver patologías y trastornos individuales. La investigación en el terreno clínico ayuda al descubrimiento de métodos y técnicas psicoterapéuticas que amplían el campo de acción en las labores de prevención.

Los sectores en la profesión

Pese a que son dos los sectores en los que ejercemos la profesión, público y privado, hay que recordar que la mayor parte de los psicólogos  ejerce en el sector privado. Sin embargo, estamos plenamente convencidos de que existe una sinergia entre la pública y la privada. Si la psicología clínica privada se estructura y da cada vez mejores servicios los sistemas públicos de salud tendrán que mejorar sus prestaciones y viceversa si en la pública el psicólogo consigue un estatus similar, o superior, al de otros especialistas con prestigio, esto influirá en la mejora de nuestra imagen social lo que tendrá un impacto muy positivo en la privada.

Sector público

En este momento la práctica pública está a punto de lograr un hito importante con efectos inmediatos en el estatus profesional de la mayoría de los psicólogos que trabajan en ella, el reconocimiento de la especialidad de psicología clínica. Aunque esto solucionará algunos de los problemas más clásicos y endémicos de este sector, hay que recordar que la situación de estos compañeros dista mucho de ser idílica. En todo el sistema público de salud los medios son muy escasos, está sobrepasado por la demanda, y se impone una forma de trabajo bajo la presión de las cifras y de la utilidad numérica, más que de la calidad. El presupuesto depende cada vez más de cubrir unas cifras de rendimiento, si no se llega a ellas el centro o el servicio puede llegar a desaparecer o al menos los medios que se les asignan disminuyen. La situación en salud mental es todavía peor

El reconocimiento del título no cierra los problemas en el ámbito público, lo que hará será abrir y poner más de manifiesto los problemas de competencias y funciones que se dan con otras profesiones. Si bien la especialidad va a elevar el estatus del psicólogo clínico es preciso que las funciones, tanto de diagnóstico como de terapia, que es capaz de realizar se reconozcan, puesto que en otro caso puede que se mantenga una situación de dependencia funcional que hoy no es admisible, ya que la formación y capacitación del psicólogo clínico le permiten participar en los equipos de trabajo haciendo sus funciones, conservando el nivel que le corresponde respecto de otros profesionales.

En algunas áreas hay trabajadores sociales haciendo tratamientos psicológicos o psicoterapia; de que en otras, hay psicólogos que tienen que prescribir medicación, lo cual puede ser interesante si se reconociese su capacidad para hacerlo, pero tememos que sea solamente el fruto de la improvisación, de la desorganización o simplemente del exceso de trabajo.

Sector privado

Es un sector regido totalmente por las reglas del mercado

El psicólogo clínico ofrece dos productos fundamentalmente, tratamiento y formación, sus ingresos provienen de dos fuentes, los pacientes y los propios profesionales, la forma más general de obtener pacientes son los propios resultados, la mayor parte de nosotros recibe casi todos los pacientes de la misma fuente: por referencia de otros tratados anteriormente. El árbitro del éxito o del fracaso son los resultados que se den. Es verdad que los tratamientos psicológicos son largos y que tardamos más tiempo que otros profesionales en hacernos con una consulta relativamente estable.
Es un mercado muy sensible a la imagen social, somos conscientes de cómo influye en nuestra consulta programas de TV o la creación de un estado de opinión de ir al psicólogo.

Otro campo que es importante en el sector privado es la formación que se imparte por medio de los masters, cursos, y que dan acceso a títulos privados de expertos o conocedores de algún área, etc. Son maneras de impartir una formación que suele complementar de forma teórica o práctica lo que se imparte en las universidades. Es una parte importante de la actividad de muchos profesionales y mueve mucho dinero.

Hay que señalar este mercado no se reduce exclusivamente a psicólogos, también se imparte formación a otros profesionales, algunos de ellos con menor cualificación. Se les da un título, por el que han pagado una gran cantidad de dinero y al que han dedicado mucho esfuerzo, lo que justifica que luego quieran rentabilizarlo.

Las escuelas

Este es un gran problema en la psicología clínica, en otras profesiones, el conocimiento es compartido por todos los profesionales, en clínica no es así.

Las discusiones académicas y profesionales son enconadas y agrias, la convivencia es difícil, algunas escuelas no permiten la inserción del psicólogo, otras son hoy marginales en el sistema de enseñanza, después de haber sido preponderantes durante muchos años, en  el mercado, que es el marco donde se establece el ejercicio privado, seguramente la situación no es la misma que en el ámbito académico.

Es curioso señalar las experiencias que se dan en los lugares en donde representantes de distintas escuelas tienen que colaborar. En el sector público muchas veces psicólogos de diferentes escuelas forman parte del mismo equipo y conviven y colaboran, muchas veces por obligación, pero esa colaboración va generando un respeto digno de imitación. Nos gustaría que se estableciese una competencia sana, dentro del mercado. En él existen árbitros implacables que finalmente dirimirán nuestras diferencias.

Nos tenemos que dar cuenta que los pacientes acuden al psicólogo muchas veces no saben distinguir a un psicoanalista de un conductista o un de humanista, etc. Sería conveniente que mantuviéramos un respeto entre nosotros y viéramos a las escuelas como diferentes formas de atacar problemas (a veces también distintos) con valores indudables, aunque pensemos que lo nuestro, por supuesto, es lo mejor. Sería bueno que fuéramos abandonando posiciones absolutistas, descalificadoras de los demás, que nos hacen bastante daño a todos.

Tenemos que darnos cuenta que cuando un psicólogo desacredita a otro de una escuela que no es la suya está menospreciando a toda la profesión, no importa que las críticas se hagan hacia los conductistas o hacia los dinámicos, está desacreditando la profesión en su conjunto. Todos estamos de acuerdo que siempre será mejor que alguien acuda a un psicólogo, sea de la escuela que sea, que no a un adivino, brujo, astrólogo o similar.

Situación socio – laboral del psicólogo clínico

Los problemas de nuestra profesión en el ámbito privado son diferentes. Nos tememos que tenemos una profesión secundaria, en el sentido de que una gran mayoría de los que ejercen necesitan complementar sus ingresos familiares con otros, bien sean propias o del cónyuge. La psicología clínica sería solamente un complemento. No es que esto vaya a tener solución fácil o inmediata; pero es preciso conocer si esto es cierto y que todos seamos conscientes de nuestra realidad.

Si se pretende conocer la situación laboral del psicólogo clínico, se tendrán que considerar aspectos como: el ámbito de dedicación (público, privado, docente); si la dedicación a la psicología es exclusiva o no, las horas semanales que se dedican al trabajo en clínica, los honorarios que se aplican, el porcentaje que sobre el total de los de la unidad familiar suponen los ingresos que se obtienen por medio de la psicología clínica, la situación legal y fiscal, especialización dentro de la clínica, etc.

Asesoramiento

.     El tipo de asesoramiento puede ser, no solamente legal o fiscal, sino también organizativo, de propaganda, de marketing, etc. Para  ir dando las alternativas y soluciones que se puedan. Éste trabajo, es bastante nuevo., pero va dirigido, especialmente para los que empiezan. La posibilidad de reconocer como Miembro Acreditado a los miembros que cumplan una serie de condiciones, todavía por fijar.

Las repercusiones del título de psicólogo clínico en los distintos sectores van a ser diferente. En el sector público su aplicación es inmediata y va a tener un impacto directo en el estatus, promociones y en el sueldo de los psicólogos del sector. Como ya se ha mencionado esto supondrá una mejora para la imagen de la profesión y se verán sus efectos en el ámbito privado.

La psicología tiene grandes retos entre ellos el minimizar el gran aislamiento en el que desarrolla su profesión. Para ello se tiene que “Potenciar el desarrollo científico, técnico y profesional” así mismo, que tiene que promover la cooperación, el intercambio de información y de experiencia profesional y el asesoramiento con los miembros de otras profesiones.

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